Naguabo, donde las cosas no han cambiado a un año de María

Sufren las consecuencias con apagones, falta de vivienda y escasa ayuda.

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    Naguabo, donde las cosas no han cambiado a un año de María
    EFE

    A un día para que se cumpla un año del devastador paso del huracán María sobre Puerto Rico, aún los residentes del municipio de Naguabo sufren las consecuencias con apagones de luz, falta de vivienda y escasa ayuda de las autoridades, tanto locales como federales.

    Pero no son los únicos en la isla, especialmente en el este de la isla. Apenas empiezan recuperarse un año después.

    De acuerdo con datos estadísticos ofrecidos por el Municipio de Naguabo y suministrados a Efe en una visita al pueblo, 707 residencias fueron pérdidas totales, de las cuales 106 fueron en el Barrio Daguao, incluyendo la de Ángel L. Díaz, de 62 años.

    Tras un par de años construyendo su residencia de dos niveles y viviendo en ella junto a su esposa por más de dos décadas, los poderosos vientos de María destruyeron en varios minutos el nivel superior.

    Allí, solo queda un inodoro, un par de planchas de zinc y un toldo grande azul para limitar la lluvia en este municipio, conocido por "Los Enchumbaos", por las copiosas lloviznas que casi caen a diario.

    Debido a la destrucción, el matrimonio tuvo que mudarse al nivel inferior, donde residen otros familiares, y pernoctar desde aquel trágico día hasta hoy.

    "No fue fácil, porque yo estuve en esa casa 21 años. Mis nietos, bisnietos y el tú hacerle una casa en dos o tres años y perderla en segundos... por lo menos estamos vivos", lamentó Díaz compungido todavía por el temible suceso.

    No obstante, a pesar de que al momento residen en la vivienda inferior, la lluvia se filtra por el techo, por lo que Díaz y su esposa tienen que ubicar pequeños envases para recoger el agua y que no afee más los muebles de los dormitorios.

    Díaz, quien está incapacitado por problemas en una de sus rodillas, espalda y los nervios, admitió que previo al paso del huracán "era más tranquilo y me dedicaba a ir a casa de mis amistades", pero el lamentable hecho histórico le afectó más su sistema nervioso.

    Según contó, éste tiene que acudir al psiquiatra, quien le recetó unos medicamentos, pero los dejó de consumir porque le empeoraban su condición.

    Igualmente, las horas de sueño se la han reducido bastante, al solamente consumir dos horas de descanso durante el día, se acuesta a las once de la noche, se levanta a las dos de la madrugada y se mantiene despierto hasta las cinco de la mañana.

    Sobre las ayudas brindadas por las autoridades, Díaz dijo que "algunas estuvieron bien y otras mal".

    "A mí me dieron 591 dólares por una puerta y una ventana. Después me dieron 2,100 para comprar una planta (generador). Vino el proyecto 'Tu Hogar Renace' y no nos quisieron ayudar porque no ofrecen ayuda por filtración de agua. Voy a esperar a que pase este mes para entonces reconstruir la casa", destacó.

    La falta de vivienda no ha sido el único problema que ha sufrido el Barrio Daguao, pues ayer, martes, una brigada de la Autoridad de Energía Eléctrica reparaba un poste de electricidad frente a la casa de Díaz.

    La destrucción del sistema eléctrico en la isla fue total.

    Pero, mientras a algunas personas el servicio le regresó en un par de días después del 20 de septiembre, a otros en Naguabo, como a Sixto M. Cruz, residente en el Barrio Cubuy -en la falda del bosque tropical El Yunque-, sólo pudo tener luz casi diez meses después.

    "Fue una vida bien trágica, sin agua, luz, sin alimentos. Teníamos que coger agua de la chorra porque se acababa de la cisterna", recordó Cruz a Efe sobre aquellos meses después del paso del ciclón.

    Ante la falta de los servicios esenciales, Cruz contó que casi a diario tenía que ir a comprar hielo, tomar agua caliente y comer alimentos enlatados calentados con leña, porque tampoco contaban con gas.

    Igualmente, Cruz rememoró que ante la lentitud de ayuda brindada por el Municipio, los vecinos de la comunidad realizaron una colecta y arreglaron un sistema de agua potable del área, ubicando así tubos de plásticos para recoger el líquido.

    "El gobierno no hace nada. La comunidad es la que se une para ofrecer los servicios. Tuve un derrumbe que llegó al techo de mi casa, le pedí ayuda al alcalde y me dijo que habían otras prioridades", dijo Cruz.

    El hombre, quien también perdió cosecha de frutas y vegetales a causa del huracán, también dijo que le pidió ayuda económica a la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés) para la restauración de su casa, pero solo le dieron 377 dólares.

    Y no solamente quedaron cientos de casas destruidas en Naguabo por el huracán, también 12 de las 18 instalaciones deportivas, incluyendo el Estadio Adolfo Hanni Carrillo -que aunque ya estaba en desuso- quedaron destrozadas, y aún quedan postes de cemento de electricidad partidos aledaños a las carreteras de este municipio.