Secuestros, cada más más sanguinarios y terroríficos

Las imágenes de la violencia con la que aterran a las víctimas pueden herir la susceptibilidad de algunos.

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    Secuestradores en México flagelan a familias con videos

    El imparable problema del secuestro en México ha adoptado una modalidad cada vez más violenta, en la que envían a las familias de las victimas imágenes de como las castigan y flagelan.

    (Publicado miércoles 8 de noviembre de 2017)

    Las imágenes son tan fuertes que resulta imposible no aterrarse al verlas. Fueron grabadas por una banda de secuestradores que las envió a la familia de su víctima para presionarla con la entrega del rescate.

    Este mediador en secuestros asegura que, tal y como lo reveló el video, la violencia en este delito ha rebasado todos los límites y ahora los plagiarios usan la crueldad y tecnología, para lograr su objetivo.

    "En ocasiones se mandan grabaciones en donde se escucha como maltratan personas, se envían fotografías donde están siendo sometidas, abusadas, eso para intimidar a la familia y ofrecer más dinero en pago", explica Max Morales, especialista en secuestro.

    La organización Alto al Secuestro ha atendido varios casos en los que las familias reciben vía telefónica la indescriptible evidencia, y ha comprobado que los criminales se ensañan más con las mujeres.

    "Les hacen barbaridad y media, aparte de una violación, por eso te digo que es la peor tortura que puede vivir un secuestro", destaca la activista Isabel Miranda de Wallace.

    Diversas organizaciones civiles estiman que el 90% de las plagiadas son abusadas sexualmente durante el cautiverio, mientras los hombres son sometidos a inimaginables torturas.

    José Abel vivió en carne propia la pesadilla. Su hermano estuvo 45 días privado de su libertad; tiempo en el que sus captores amenzaron una y otra vez con enviar una de sus extremidades si no les daban lo que pedían. Al final cumplieron su palabra.

    "Tú sabes lo que es encontrar a tu hermano en un tambo, ultrajado, maltratado de una manera inhumana; le hubieran metido un balazo y lo hubieran dejado morir tranquilo, pero lo tuvieron que golpear, torturar y entambar", lamenta José Abel Gil.

    Cifras oficiales revelan que alrededor del 17% de las víctimas son asesinadas durante el cautiverio; la mayoría de ellas son vistas por última vez en las imágenes grabadas por sus captores.