EEUU eligió gobernadores y alcaldes

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    Con su plataforma bipartidista e inclusiva, el gobernador republicano Chris Christie ganó fácilmente la reelección en Nueva Jersey, estado de inclinación demócrata, en medio de rumores de una posible candidatura a las presidenciales en 2016. El demócrata Terry McAuliffe ganó el martes la gobernación de Virginia por estrecho margen, liderando lo que los demócratas esperan sea su primera barrida en elecciones estatales en varios decenios. En la Gran Manzana, Bill de Blasio se convirtió en el primer demócrata en ganar la alcaldía de la ciudad más grande de Estados Unidos desde 1989 al derrotar al republicano Joe Lhota. De Blasio sucederá al frente de Nueva York al magnate Michael Bloomberg, quien ocupó el cargo por 12 años. Hubo diversos plebiscitos a lo largo y ancho del país. En Colorado, los electores rechazaron convertir el Astrodome en un centro de convenciones, probablemente condenándolo a la demolición, mientras que Colorado aceptó gravar la marihuana con 25%. Por su parte, los republicanos de Alabama escogieron a Bradly Byrne por encima de su rival, respaldado por el Tea Party, en una elección legislativa de desempate en ese estado conservador. Tomados en conjunto, los resultados en los estados y ciudades no generaron un juicio amplio sobre la opinión de la ciudadanía sobre los dos mayores debates políticos del momento —el gasto del gobierno y el nuevo plan federal de salud pública— que muy probablemente den forma a las elecciones de medio término del próximo otoño. Pero incluso así, las elecciones del martes tuvieron impacto local, y fueron importantes en cosas grandes y pequeñas. El resultado de las dos elecciones a gobernaciones y la primaria legislativa republicana en Alabama indicaron que, en medio de una profunda división dentro del Partido Republicano, el pragmatismo le ganó a la ideología. En Virginia, McAuliffe repelió un embate final del procurador general estatal Ken Cuccinnelli, un republicano. Tanto Bill como Hillary Rodham Clinton hicieron campaña a favor de McAuliffe en las últimas semanas, al igual que el presidente Barack Obama el fin de semana. El demócrata también gastó mucho más dinero que su rival republicano en anuncios de televisión en las semanas finales. Cuccinelli trató de demostrar que un conservador respaldado por el Tea Party podía ganar la gobernación en un estado sin tendencia definida. Cuccinelli también llevó al estado partidarios de alto calibre, como el senador floridano Marco Rubio, el senador Rand Paul, de Kentucky, y el gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, todos aspirantes potenciales a la presidencia. La contienda se inclinó a favor de McAuliffe el mes pasado en parte por el cierre parcial del gobierno. Los resultados preliminares de una encuesta de salida realizada para The Associated Press y cadenas de televisión descubrieron que cerca de un tercio de los votantes de Virginia dijeron que se vieron afectados directamente por el cierre, y casi la mitad de ellos dijeron que los republicanos tenían la culpa. Aunque se prevé que los republicanos mantengan el control de la Legislatura, los demócratas podrían romper la mayoría republicana en la Cámara de Representantes que le permite rechazar vetos, y todo ello podría preparar el terreno para las próximas elecciones presidenciales. También con posibles implicaciones presidenciales, la sólida victoria de Christie parece enviar el mensaje de que un republicano con un discurso incluyente puede ganar en territorio demócrata. Con 83% de los centros de votación contados, Christie tenía 60% de los votos y la senadora estatal demócrata Barbara Buono tenía 39%, a punto de convertirse en el primer republicano en un cuarto de siglo en recibir más de 50% de los votos en Nueva Jersey, un estado de tendencia tradicionalmente demócrata. Esto ocurrió en un estado en el que el presidente Barack Obama ganó hace un año con una ventaja de más de 17 puntos porcentuales, su mayor margen en la nación. De la mano de los crecientes índices de aprobación que le trajo el liderazgo que demostró después de la supertormenta Sandy, el gobernador construyó una coalición ganadora que cortejó intensamente a los grupos que a menudo rechazan a los republicanos: las minorías, las mujeres e incluso los demócratas, que superan en número a los republicanos entre los votantes registrados por más de tres a dos.