Reabren el parque “más peligroso” en la frontera

Reabren el parque “más peligroso” en la frontera

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    Foto: Getty Images
    A lo largo de la frontera hay cuatro refugios de vida silvestre, tres parques nacionales, dos parques estatales y dos áreas de conservación de la vida silvestre.

    ARIZONA - Durante una década circularon tantos narcotraficantes armados que se prohibió el acceso de los visitantes a más de la mitad de este vasto parque nacional.

    Un organismo policial lo catalogó dos años seguidos como el parque más peligroso de Estados Unidos después de que los traficantes mataron a tiros a un ranger.

    Pero la represión policial y la disminución del tráfico por la frontera entre México y Arizona han cambiado las cosas en el Organ Pipe Cactus National Monument (Parque Nacional del Cactus del Tubo de Organo).

    Por primera vez desde el 2003, los visitantes tienen acceso a las 516 millas cuadradas del parque, cuyo nombre responde a la presencia de un tipo único de cactus que se parece a un órgano de tubo por sus brazos largos y angostos y su tronco bajito.

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    El parque, considerado un monumento nacional, refleja el desafío que representa la protección de visitantes y trabajadores en la amplia faja de tierras públicas del sur de Arizona, fronteriza con México, por donde circulan contrabandistas.

    A lo largo de la frontera hay cuatro refugios de vida silvestre, tres parques nacionales, dos parques estatales y dos áreas de conservación de la vida silvestre.

    El cierre en el 2003 del 70% del Organ Pipe fue la primera vez en la historia reciente en que un parque declarado monumento nacional es clausurado por resultar peligroso para los visitantes.

    La medida se tomó después de varios incidentes con traficantes de drogas y de personas, incluida la muerte en el 2002 de Kris Eggle, un guardabosques, o ranger, de 28 años que murió cuando perseguía a contrabandistas.

    Si hay gente que se anima a aventurarse en las áreas cerradas, puede participar en visitas guiadas que incluyen la protección de rangers armados con rifles.

    El Organ Pipe, con sus cactus y saguaros, se encuentra en la ruta estatal 85, pasando el antiguo pueblo minero Ajo. En el verano hay un calor insoportable, pero el resto del año llegan visitantes de todo el país. También vienen montañistas, atraídos por las cadenas y acantilados que rodean el parque.

    "Este es uno de los grandes ecosistemas de Estados Unidos y queríamos conocerlo", expresó Sam Pearsall, de Raleigh, Carolina del Norte.

    Pearsall y su esposa Linda recorrieron durante el otoño el sendero Desert View Trail, de casi 1.5 millas. La pareja visitó 40 parques nacionales y estatales a lo largo de varios meses.

    "Para mí, el que puedas abrir los parques y que la gente se sienta segura es un indicador del estado de cosas en la frontera", declaró el jefe de la Patrulla de Fronteras de Tucson Manny Padilla. "Es un gran indicador del estado de la seguridad en la frontera".

    No hay estadísticas todavía de los delitos cometidos en Organ Pipe en tiempos recientes, pero el Sector de Tucson, que abarca casi toda la frontera con México, incluido el parque, ha registrado una merma significativa en años recientes.

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    En el año fiscal del 2013 hubo 120,939 arrestos y en el año fiscal del 2014, que concluyó el 30 de septiembre, se produjeron solo 88,000.

    La cantidad de marihuana confiscada en la zona bajó a su vez de 1.2 millones de libras a 440,500 en el 2014.

    El contraste con lo que sucedía a comienzos de los años 2000 es notable. Por entonces esta región rural aislada era la zona de la frontera más peligrosa del país.

    Las autoridades lidiaban con traficantes armados que llegaban al parque en vehículos camuflados y transportaban grandes cantidades de drogas a través del desierto. También había gente que transportaba drogas a pie.

    La confiscación de marihuana ha bajado en todo el país, de los casi 2.4 millones de libras del 2013 a 1.9 millones en el último año fiscal.

    El superintendente del parque Brent Range atribuye las mejoras en la seguridad a la cooperación entre el parque, la Patrulla de Fronteras y otros organismos federales.

    La Patrulla de Fronteras tiene cientos de agentes en la zona y el parque ha duplicado la cantidad de agentes propios. Las dos dependencias comparten frecuencias de radio para comunicarse y a menudo llevan a cabo operaciones conjuntas.

    La Patrulla de Fronteras emplea alta tecnología para combatir el contrabando y dispone de torres con cámaras que alertan a los agentes cuando hay gente cruzando la frontera ilegalmente.

    A pesar del cierre de buena parte del parque, la cantidad de visitantes ha aumentado constantemente desde los 258,000 del 2000 hasta llegar a 330,000 en el 2009.

    Luego hubo una disminución y en el 2010 se registraron solo 162,000 visitantes, pero al año siguiente se produjo un repunte.

    "Son tierras públicas y queremos que la gente las visite", dijo Range. "Y sospecho que la mayoría de la gente que lo visita, regresará. Así de lindo es el parque".