Arizona y el legado de Jan Brewer

Arizona y el legado de la gobernadora Jan Brewer

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    ARIZONA - La gobernadora Jan Brewer se enfrentó al presidente Barack Obama por el tema de la inmigración y la seguridad de la frontera durante buena parte de su mandato, y acarreó visibilidad a nivel nacional al poner en marcha severas leyes que en su mayoría fueron desechadas por los tribunales.

    También se le recuerda por agitar el dedo frente al presidente durante una reunión en la pista de un aeropuerto.

    Pero la gobernadora republicana deja una herencia con matices luego de seis años en el cargo, durante los que recibió un estado con gran déficit fiscal en lo más profundo de la crisis económica de 2008-2009, lo remedió y lo puso en ruta de recuperación para después verlo hundirse de nuevo en el déficit.

    La republicana Brewer, quien dejará el cargo el 5 de enero, se enfrentó a la extrema derecha de su partido al promover un alza temporal al impuesto a las ventas para fortalecer las finanzas estatales y adoptar la expansión de Medicaid, parte clave del plan de reforma al sistema de salud de Obama. Ambas medidas causaron la furia de los conservadores.

    Pese a todo, la gobernadora de 70 años no muestra remordimientos y dice estar profundamente orgullosa de sus logros pese a que los problemas fiscales de Arizona no se han solucionado.

    Asumió el cargo en 2009, cuando la demócrata Janet Napolitano se unió al gabinete de Obama, y se encontró con un déficit de ingresos por 3,000 millones de dólares con 9,000 millones en gasto.

    Redujo el gasto en 1,000 millones, consiguió préstamos por 1,000 millones y logró que se votara por un alza de impuestos que reportaría 1,000 millones.

    Las medidas y los estímulos federales lograron que Arizona saliera de la recesión y usó el dinero sobrante para recortar cientos de millones de dólares en impuestos a empresas, con lo que esperaba alentar el crecimiento de la economía.

    Pero la recuperación que ella describió como "el regreso de Arizona" se ha estancado y deja al gobernador entrante, el también republicano Doug Ducey, un hueco de 1,500 millones de dólares para los próximos 18 meses, aunque dice que ese cálculo está inflado.

    "Hoy puedo decir que estamos a medio regreso de Arizona y estoy orgullosa de ello, junto con otras cosas que pudimos poner en marcha en los peores momentos de nuestra historia", dijo Brewer en entrevista con The Associated Press. "Puedes regresar, quizá sea un poco más lento de lo que deseas y habías planeado, pero va en la dirección correcta".

    Brewer rechaza los señalamientos de que algunas de sus políticas -en especial la ley SB1070, que promovía un severo control sobre la inmigración- han afectado la reputación de Arizona a nivel nacional y ha evitado que las empresas se muden al estado.

    También asegura que el veto a una ley de derechos religiosos denunciada por defensores de derechos de homosexuales es una decisión correcta.